Los impermeabilizantes reducen la absorción de agua y la penetración de suciedad en la superficie cerámica acabada. Protegen sobre todo porcelanatos pulidos y piezas no esmaltadas.
Algunas superficies cerámicas tienen poros abiertos, sobre todo después del pulido del porcelanato o en piezas sin esmalte. Esos poros absorben agua, aceite y suciedad, que dejan manchas difíciles de quitar.
El impermeabilizante penetra en esos poros y los sella desde adentro.
El tipo de impermeabilizante y la forma de aplicación dependen de la porosidad de la pieza y de la etapa de la línea en que se aplica. El resultado se comprueba con pruebas de manchas, que muestran si la superficie resiste suciedades comunes en el uso, como café, aceite y vino.
No debería. El producto se elige justamente para proteger sin alterar el acabado.
En general en la propia fábrica, después del pulido o del rectificado y antes del embalaje.
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