La CMC (carboximetilcelulosa) es un espesante y ligante utilizado en la preparación de esmaltes y engobes cerámicos. Ajusta la viscosidad de la suspensión y da resistencia a la capa aplicada antes de la cocción.
Derivada de la celulosa y soluble en agua, la CMC se añade en pequeñas cantidades en la molienda o en la preparación de la suspensión. En el agua forma una red que sujeta las partículas y da más cuerpo al esmalte. Después del secado, esa misma red mantiene unida la capa, para que no se desprenda ni se dañe en el camino de la pieza hasta el horno.
Existen tipos de CMC con distintas viscosidades. La elección depende de la técnica de aplicación, como disco, campana o pulverización, de la densidad deseada y de la composición del esmalte. Una dosificación incorrecta puede causar grietas en el secado o fallas de aplicación.
Puede perderla. La CMC es de origen natural y, en suspensiones almacenadas durante muchos días, puede degradarse. Por eso lo ideal es preparar el volumen según el consumo y, cuando sea necesario, usar un conservante.
Las dos dan resistencia a la capa cruda. La CMC también actúa como espesante y controla la viscosidad, mientras que la cola de PVA se usa sobre todo por su poder de adhesión y fijación.
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